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Reformas pendientes de la UE II: Otro modelo energético es posible

En Europa es posible un cambio de modelo energético. Dependemos de las importaciones de carburantes fósiles provenientes del exterior, cuando una reforma energética nos permitiría crear nuestra propia energía de forma limpia, local y eficiente. La razón por la que no vamos en esta dirección se debe a la falta de voluntad política, combinada indiscutiblemente con el enorme poder e influencia de los lobbies energéticos en países como España.

La dependencia de la Unión Europea de proveedores exteriores de petróleo y gas, que va en aumento a medida que disminuyen las propias reservas europeas, es contraria a los intereses de las y los ciudadanos. Queremos y podemos fortalecer una producción local en Europa, no contaminante, menos generadora de residuos y más eficiente energéticamente. Queremos y podemos acceder a una soberanía energética coherente con el planeta y sus recursos. Y para conseguirlo, sólo necesitamos que los países de la Unión Europea aúnen su voz en contra de los intereses de una oligarquía energética que detenta un poder que no le pertenece.

Hablar de dependencia energética es hablar de consecuencias medioambientales y económicas, pero también de un subsecuente problema social. Sólo en España, en la actualidad, la energía importada en nuestro país tiene un coste de 45 mil millones de euros, es decir, un 4% del PIB. Prácticamente el doble de los objetivos de reducción del déficit público marcados por Europa. Al mismo tiempo que recortamos en educación y sanidad, nos permitimos malgastar un presupuesto que podría invertirse en desarrollar otros sectores, como el de las energías renovables, que podrían generar más de un millón de empleos verdes sólo en España, al mismo tiempo que podrían convertirnos en energéticamente autosuficientes a medio plazo.

Así lo plantea Greenpeace en su conocidos informes sobre el potencial de las energías renovables, en los que concluye que haciendo las inversiones adecuadas (que serían al mismo tiempo beneficiosas para frenar el problema del desempleo y estimular la propia economía, en la línea que plantea el Green New Deal), Europa podría basar su consumo energético en energías renovables en casi un 100% en 2050.

Si queréis saber mi opinión, el paso a depender exclusivamente de las energías renovables en países como el nuestro, que podríamos llamar el del sol y del viento, no debería ser sólo una opción sino una obligación para con nosotros y las futuras generaciones. En España podemos hacerlo, sencillamente. Y que no se haga debido a los intereses de un lobby energético y las deudas políticas de unos pocos, en un momento en que estamos conociendo las fronteras de la injusticia social y medioambiental en democracia, debería tener, al menos, consecuencias políticas.

Hay soluciones. Hay maneras alternativas de salir de donde estamos. No nos dejemos engañar.

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Reformas pendientes de la UE I: Competencia y paraíso fiscal

Podríamos calificar a la Unión Europea de paraíso fiscal sin miedo a equivocarnos. Multinacionales como Starbucks, Google, Amazon o Apple eluden impuestos millonarios gracias a sus filiales en ciertos países de la Unión Europea, disfrutando de reducciones insoportables del Impuesto de Sociedades. ¿Cómo es esto posible? Lo es gracias a la salvaje competencia fiscal que se practica desde hace años entre países de la UE.

Irlanda, Luxemburgo, Reino Unido (por medio de las islas Bermudas) y otros países de la Unión hacen lo posible por atraer a su fisco a multinacionales, trabajadores cualificados e inversores. Hasta aquí, bien. El problema reside en que están dispuestos a hacerlo a cualquier precio. Estos países minimizan hasta niveles inverosímiles el nivel de imposición fiscal sobre corporaciones, lo que crea una situación de competencia desleal entre países miembros de la misma unión, que si no fiscal, sí lo es económica y monetaria.

Estas multinacionales, por medio de la ingeniería financiera y utilizando los llamados precios de transferencia, polarizan sus beneficios en los países en los que el nivel de imposición es más bajo, consiguiendo evadir de esta forma miles de millones de euros por ejercicio fiscal. La estrategia es sencilla siguiendo el ejemplo de Google, que “factura desde Irlanda los ingresos por publicidad que obtiene en otros mercados, como el español, donde ha declarado pérdidas en los últimos dos ejercicios y apenas ha pagado impuesto de sociedades”, o el de Amazon, que “pese al éxito de su lanzamiento comercial, su filial declaró en 2012 pérdidas contables de 54.329,8 euros, según las cuentas depositadas en el Registro Mercantil“.

Pero hay más ejemplos. La empresa Starbucks ha tenido la bravura de declarar que sólo ha tenido beneficios en Reino Unido en un único ejercicio fiscal desde que hace 15 años se asentara en suelo británico. Posiblemente estas infracciones no se puedan considerar más que inmorales, pero la realidad es que algunas de estas multinacionales tributan en la actualidad hasta sólo el 2% de sus beneficios. Al mismo tiempo, en los países donde estas compañías evaden en la práctica impuestos, se realizan recortes en servicios básicos desmantelando, en definitiva, un sistema de bienestar creado por y para todos.

Creo que una de las reformas pendientes más fundamentales en la UE es la Unión Fiscal. Porque es impresentable que las compañías con más beneficios sean las que menos tributen, y porque la alternativa a las políticas de austeridad pasa precisamente por aumentar los ingresos fiscales del capital, las grandes corporaciones, los que más tienen y los que más contaminan. Necesitamos una Hacienda Pública Europea, con carácter progresivo, capaz de acabar con la competencia fiscal entre los países miembros. Necesitamos que se prohíban definitivamente los paraísos fiscales. Y necesitamos avanzar hacia una armonización fiscal más justa, en definitiva, cuyo máximo exponente no sea eliminar precisamente el tipo incrementado para los bienes de lujo, de evidente carácter redistributivo.

Medidas como estas son fundamentales para convertir la Europa financiera y enviciada en la que nos encontramos en una Europa social, ciudadana, del bienestar, la justicia social y la solidaridad.

La Unión Bancaria: Sin tiempo que perder

Sven Giegold, Philippe Lamberts, Eva Joly y Jean-Paul Besset, miembros del Comité de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo, publicaban a finales del pasado mes un artículo en el periódico francés Le Monde en el que acusaban a la Canciller Merkel de bloquear la adopción tanto de mecanismos comunes de supervisión y de resolución de crisis bancarias, como de mecanismos de armonización de los sistemas de garantía de depósitos, debido, sencillamente, a la proximidad de las elecciones alemanas del mes de septiembre.

Planteaban estos eurodiputados verdes que no hay tiempo que perder ante la urgencia de dar respuesta a la “bomba social” que padece en este momento el continente, y que una movilización masiva de inversión pública y privada, así como la restauración de la confianza en la salubridad y estabilidad de nuestro sistema financiero son fundamentales para dar una solución a la crisis europea en todas sus facetas Seguir leyendo La Unión Bancaria: Sin tiempo que perder

La juventud importa

Pensaba, hace unos días, con motivo del Día Internacional de la Juventud, hasta qué punto los jóvenes estamos pagando en Europa las cuentas de decisiones que no hemos tomado nosotros. Pensaba en cómo estamos padeciendo unas tasas de desempleo, una imposibilidad de emanciparnos, unas dificultades para acceder al sistema educativo.. cómo estamos padeciendo el olvido de un sistema, en definitiva, al que muy poco parece importarle que estemos empezando a decidir que esto ya no tiene que ver con nosotros. Que aquí se quedan ellos, pero nosotros, si podemos, nos salimos de esta farsa. No nos la creemos más.

Y al mismo tiempo estoy viendo que hay gente que sí está trabajando para cambiar las cosas, y que está usando las instituciones para hacerlo. Eso es lo que estoy encontrando en el grupo Verdes/ALE del Parlamento Europeo. Lo que desde Europa han estado pidiendo los verdes desde hace años, Seguir leyendo La juventud importa