Archivo de la categoría: Unión Europea

¿Qué Europa?

En las últimas décadas, Europa ha construido un proyecto de unión, que si originalmente se irguió como garante de la paz y los derechos humanos, con el paso del tiempo se ha convertido en una pesada estructura, principalmente financiera, cuyo pilar, la ciudadanía, se ha visto incapaz de soportar el peso. El resultado ha sido un proyecto construido religiosamente al contrario, en el que después de cimentar una unión económica y monetaria se ha entendido que sin la base, la unión social, fiscal y política, el conjunto no podría sostenerse.

Pero todavía hay tiempo. Todavía son muchas las voces que reclaman otra Europa, que reclaman un cambio profundo de base y de dirección, y que están dispuestas a trabajar para levantarla. Estos son los cimientos, las raíces, sobre las que debemos construirla:

Una Europa social. Porque una Unión Europea cuyo pilar no sean las personas, es una Unión Europea mortalmente herida. Porque la obligación de las instituciones es garantizar, por encima de todo, los derechos de sus ciudadanos, y asegurar que nadie quede atrás. Las instituciones deben asegurar que el peso de la depresión económica no recae sobre las mayorías más débiles, sino sobre los responsables que nos han traído hasta aquí. El reto prioritario de la Unión Europea debe ser acabar para siempre con las desigualdades. Primero, en los ingresos, limitando los máximos y garantizando los mínimos; y segundo, en la participación, acabando con la vulnerabilidad de grupos discriminados por edad, género u otros motivos.

Una Europa democrática. Porque en una Unión Europea en la que la ciudadanía es la base, es la propia ciudadanía la que debe ejercer la toma de decisiones. Queremos entrar, para sacar al poder financiero. Queremos entrar, para descubrir las cortinas de las salas en las que se toman decisiones a espaldas de la ciudadanía y a favor de los intereses de unos pocos. Y queremos entrar, para exigir la democratización de la Unión Europea, para enfrentarnos a la tecnocratización de la Comisión y el Banco Central Europeo, y para continuar trabajando sin descanso en acercar las instituciones a los ciudadanos, en emplear herramientas de democracia directa, como el Congreso Transparente, y en esforzarnos por que la política europea se convierta en el escenario de participación e intervención ciudadana que estaba destinada a ser. Nuestro cometido es empezar una revolución: La de la regeneración democrática, la de la renovación de sus estructuras. Y así me comprometo a hacerlo.

Una Europa de la sostenibilidad, en todos sus sentidos. Sostenibilidad ambiental, porque seremos sino los jóvenes y las futuras generaciones los que nos enfrentaremos a las consecuencias de la destrucción de nuestro planeta; sostenibilidad económica, que regule y limite la economía financiera para que sirva a los intereses de la economía real, y a nada más; y sostenibilidad social, porque una Europa en la que se equilibra la economía aumentando las desigualdades es una Europa derrumbable, porque una Europa en que la pobreza se hace cada vez más desesperada y la riqueza se acumula cada vez más es una Europa que debería golpear nuestras conciencias, y porque una Europa que no protege nuestros derechos es una Europa, ya del todo, fracasada.

Y es esa la Europa verde, la Europa sostenible: La Europa de la respuesta, la Europa que entiende que todas las crisis son en realidad piezas desencajadas de un mismo sistema que depreda; y que todas deben y pueden ser respondidas conjuntamente. Es esta la Europa por la que quiero trabajar, una Europa de la urgencia que piense en nosotros y en nuestro futuro. La Europa, en definitiva, del Green New Deal.

Como candidato a representar a Equo en el Parlamento Europeo reivindico el valor. El valor para enfrentarnos a un montaje cruento, y vencer; el valor para entrar en unas estructuras corrompidas, y abrir las ventanas; el valor para empujar por el cambio de un sistema que sacrifica a muchos por el interés de muy pocos.

Reivindico una Europa valiente.

Y lo hago porque hay alternativas. Lo hago porque se ha hecho antes. Lo hago porque lo que nos ha traído hasta aquí no es una crisis, es una ideología. Reivindico una Europa valiente porque podemos cambiarlo todo.

Esta es la Europa en la que creo. Esta es la Europa por la que lucharé si confías en mí y en las primarias de EQUO me das tu confianza.

Guillermo Rodríguez

#VotaAlto

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Una Garantía Juvenil sin muchas garantías

Mañana miércoles el Parlamento Europeo respaldará la asignación de 6.000 millones de euros de la Iniciativa sobre Empleo Juvenil (IEJ), destinados a reforzar económicamente la Garantía Juvenil, herramienta voluntaria con la que las instituciones europeas quieren demostrar sus pretendidos esfuerzos para combatir el desempleo juvenil dentro de la Unión. Una vez más, la respuesta se reduce a mucho compromiso verbal y pocas acciones, en una Europa desorientada ante unas cifras de desempleo juvenil insólitas en el continente.

¿Qué es la Garantía Juvenil? Es el compromiso, por parte de las administraciones y los servicios públicos de empleo, de ofrecer a los y las jóvenes menores de 25 años (o 30, a decidir por cada Estado) un empleo o una formación tras un período máximo de 4 meses de inactividad laboral o tras haber concluido la educación formal.

Y es que las cifras escupen una realidad que a veces no concebimos. Cerca de 6 millones de jóvenes (23,5%) de menos de 25 años buscan trabajo en una Unión Europea incapaz de proveerlo. Esta cifra alcanza el casi millón de personas en nuestro país (56,5%), entre los que se encuentra uno de los sectores más afectados por una crisis que se está llevando a las y los jóvenes brutalmente por delante: los llamados Ni-Nis, jóvenes que ni trabajan ni estudian y a los que la falta de perspectivas de futuro les coloca en una situación de desamparo que les aboca, a veces irremediablemente, al infierno del desempleo de larga duración, entre cuyas peores consecuencias se encuentran la pobreza y la exclusión social.

7.5 millones es el total de jóvenes de menos de 25 años que responden a esta descripción en la UE. Y 6.000 millones el presupuesto asignado a la IEJ para poner en funcionamiento la Garantía Juvenil en los próximos 7 años, en los países cuyo paro juvenil supere el 25% y que presenten sus planes antes de finales de diciembre. La ayuda (de la que casi 2.000 millones de euros irán a parar a España) se concentrará en el período 2014-2015, para hacerla algo más presentable, y no será dinero nuevo: la mitad proviene del Fondo Social Europeo y la otra mitad del Fondo de Cohesión. Pero poco parece importar de dónde vengan los fondos, ante una ayuda del todo insuficiente. La Organización Internacional del Trabajo calcula que para de verdad implementar una Garantía Juvenil solo en la zona euro serían necesarios, al año, 21.000 millones de euros.

El planteamiento de la Garantía Juvenil no es en mi opinión lo equivocado, lo equivocado es la falta de compromiso de los que dicen querer implantarla. Todos los jóvenes deberían tener el derecho de experimentar una transición suave de su etapa formativa a la laboral, y las instituciones deberían ser las encargadas de garantizar que así fuera, utilizando los recursos necesarios para ello. Esa era la idea original que presentaron los verdes por primera vez en el Parlamento Europeo en 2009, una Garantía Juvenil que construyera las bases en definitiva de una garantía de derechos, y no una herramienta que pretendiera responder a la gravedad de una crisis para la que no fue diseñada.

La virulencia del desempleo juvenil en Europa no se resolverá con Garantías insuficientes en medios y en expectativas. Se resolverá poniendo fin a las políticas de austeridad, que destruyen más herramientas para el empleo juvenil de las que la Garantía Juvenil podría pretender crear, y diseñando un plan de choque en el corto plazo que asegure primero los derechos de los que están dentro y fuera del mercado laboral al mismo tiempo que se esboza una estrategia de creación de empleo que tenga como base la inversión pública (posible con una justa reforma fiscal) y el reparto del trabajo.

Vandana Shiva y la Ley de la Semilla

Vandana Shiva vino hace dos semanas al Parlamento Europeo a hablarnos, invitada por los verdes, sobre la regulación del mercado de las semillas en Europa y sobre cómo los transgénicos están destruyendo la diversidad y el medioambiente en nuestro planeta, amenazando la seguridad alimentaria en muchos países y llevando al suicidio a cientos de miles de agricultores en países como India. Un auditorio rebosante recibió el impacto de la fuerza de esta activista, en un momento en que las instituciones europeas están trabajando en una regulación del mercado de las semillas que favorece el empleo de los transgénicos y que no es más que una cesión, otra más, a las grandes corporaciones agrícolas como Monsanto, cuyas consecuencias pueden ser terribles dentro y fuera de las fronteras europeas.

La diversidad es la primera sentenciada a muerte bajo esta nueva legislación. Seguir leyendo Vandana Shiva y la Ley de la Semilla

La batalla de los alimentos contra los combustibles

“No más comida para combustibles”, se podía leer en las calles cercanas al Parlamento Europeo, en Bruselas, durante las últimas semanas. El plenario votaba el miércoles pasado una resolución de vital importancia para limitar el uso de biocombustibles de primera generación (cultivos alimentarios como el maíz, el trigo, la remolacha, la colza o la caña de azúcar destinados a la producción de carburantes), cada vez más extendido en Europa.

Lo curioso es que si su uso está cada vez más extendido es precisamente gracias a la propia regulación europea del sector del transporte. Diferentes directivas (como la Renewable Energy Directive o la Fuel Quality Directive), diseñadas con el objetivo de imponer un aumento en el uso de energías renovables y una reducción en la intensidad de los gases de efecto invernadero generados por combustibles en la Unión Europea para 2020, han supuesto que estos biocombustibles Seguir leyendo La batalla de los alimentos contra los combustibles

Desempleo juvenil: Queremos más empleos, más derechos y más oportunidades

El grupo Verdes/ALE no votará a favor de la resolución sobre desempleo juvenil propuesta por el Comité de Empleo y Asuntos Sociales que será votada el próximo miércoles en Estrasburgo, por considerar que no da respuesta a la realidad de las y los jóvenes europeos a día de hoy. Ha presentado en su lugar una resolución alternativa en la que recoge las soluciones en las que los verdes están trabajando, insistiendo en que las políticas de austeridad son responsables de las cifras desproporcionadas de desempleo juvenil y exclusión y pidiendo que se invierta más en empleo, que se enfoque el problema en la cuestión de los derechos, la calidad laboral y el trabajo digno y que se tenga en cuenta a los jóvenes como una parte fundamental en la toma de decisiones de las políticas que, especialmente, les afectan a ellos.

El grupo Verdes/ALE ya se abstuvo a esta resolución, redactada por Joanna Katarzyna Skrzydlewska, eurodiputada del grupo conservador (PPE), a su paso por el comité parlamentario. Si bien durante el proceso de enmiendas y negociaciones el grupo Verdes/ALE consiguió incluir en la resolución menciones importantes al efecto negativo de los recortes en los y las jóvenes y a la necesidad de un plan de choque que enfrente las consecuencias del desempleo juvenil en el corto plazo Seguir leyendo Desempleo juvenil: Queremos más empleos, más derechos y más oportunidades

La Unión Política y otras reformas pendientes III

Escribían hace unos meses varios pensadores europeos que la verdadera unión, la más necesaria en Europa, la que trascenderá a todas las demás y en cuya ausencia se explica la gravedad de las crisis en las que nos encontramos, es la Unión Política. Hasta que ésta no se consiga, decían, y tal vez con razón, la Unión Europea estará, inevitablemente, condenada al fracaso. “Europa no está en crisis, está muriéndose”, proclamaban nuestros pensadores. Esperemos tener, todavía, la fuerza y el talante para salvarla.

Lo indiscutible es que la propia Unión Económica y Monetaria es todavía terriblemente insuficiente, y hasta que consigamos avanzar hacia la Unión Política son muchas las medidas que debemos acometer. Quería utilizar esta entrada para comentar, con vuestra ayuda, otras de las medidas económicas fundamentales a la hora de hablar de las reformas necesarias en la Unión Europea, si se pretende que esta se convierta en algo más que una defensora de la libre competencia y las virtudes que de esta se derivan.

Os propongo lo siguiente: Yo planteo las primeras cinco, y os comprometéis a continuar en los comentarios. ¿Qué os parece? Yo propongo:

  • La creación de un verdadero impuesto sobre transacciones financieras con el objetivo de desincentivar la especulación y al mismo tiempo promover la actividad productiva (más solidaria que la Tasa Tobin comunitaria que se está proponiendo ahora en Bruselas, junto con mecanismos de control de capitales para acabar con los movimientos especulativos
  • La reconversión de la Unión Europea en una zona de autosuficiencia financiera, que ignore las demandas de la industria financiera de manera que pudiera evitar en el futuro crisis como la actual
  • La reforma del estatuto del Banco Central Europeo, de manera que tenga que rendir cuentas ante el Parlamento Europeo y como preocupación prioritaria el mantenimiento del pleno empleo, el bienestar social y la igualdad, y que se haga cargo de gestionar un sistema financiero que proteja a los Estados miembros de la Unión Europea de ataques de especuladores financieros –lo que es propio, en otras palabras, de cualquier “Banco Central” que merezca su nombre, como la Reserva Federal estadounidense o el Banco de Japón-
  • El fortalecimiento del Banco Europeo de Inversiones al Desarrollo, y la reorientación de su actividad para contribuir a cambiar el modelo productivo europeo actual
  • El fin de la financiación, por parte de la Unión Europea, con ayudas y subvenciones, a empresas que compiten de facto con países en desarrollo, lo que se suma a las barreras impuestas al comercio del Sur por parte del Norte.

Y estoy seguro de que se os ocurren más… ¡Animaos a comentar!

Reformas pendientes de la UE II: Otro modelo energético es posible

En Europa es posible un cambio de modelo energético. Dependemos de las importaciones de carburantes fósiles provenientes del exterior, cuando una reforma energética nos permitiría crear nuestra propia energía de forma limpia, local y eficiente. La razón por la que no vamos en esta dirección se debe a la falta de voluntad política, combinada indiscutiblemente con el enorme poder e influencia de los lobbies energéticos en países como España.

La dependencia de la Unión Europea de proveedores exteriores de petróleo y gas, que va en aumento a medida que disminuyen las propias reservas europeas, es contraria a los intereses de las y los ciudadanos. Queremos y podemos fortalecer una producción local en Europa, no contaminante, menos generadora de residuos y más eficiente energéticamente. Queremos y podemos acceder a una soberanía energética coherente con el planeta y sus recursos. Y para conseguirlo, sólo necesitamos que los países de la Unión Europea aúnen su voz en contra de los intereses de una oligarquía energética que detenta un poder que no le pertenece.

Hablar de dependencia energética es hablar de consecuencias medioambientales y económicas, pero también de un subsecuente problema social. Sólo en España, en la actualidad, la energía importada en nuestro país tiene un coste de 45 mil millones de euros, es decir, un 4% del PIB. Prácticamente el doble de los objetivos de reducción del déficit público marcados por Europa. Al mismo tiempo que recortamos en educación y sanidad, nos permitimos malgastar un presupuesto que podría invertirse en desarrollar otros sectores, como el de las energías renovables, que podrían generar más de un millón de empleos verdes sólo en España, al mismo tiempo que podrían convertirnos en energéticamente autosuficientes a medio plazo.

Así lo plantea Greenpeace en su conocidos informes sobre el potencial de las energías renovables, en los que concluye que haciendo las inversiones adecuadas (que serían al mismo tiempo beneficiosas para frenar el problema del desempleo y estimular la propia economía, en la línea que plantea el Green New Deal), Europa podría basar su consumo energético en energías renovables en casi un 100% en 2050.

Si queréis saber mi opinión, el paso a depender exclusivamente de las energías renovables en países como el nuestro, que podríamos llamar el del sol y del viento, no debería ser sólo una opción sino una obligación para con nosotros y las futuras generaciones. En España podemos hacerlo, sencillamente. Y que no se haga debido a los intereses de un lobby energético y las deudas políticas de unos pocos, en un momento en que estamos conociendo las fronteras de la injusticia social y medioambiental en democracia, debería tener, al menos, consecuencias políticas.

Hay soluciones. Hay maneras alternativas de salir de donde estamos. No nos dejemos engañar.

Reformas pendientes de la UE I: Competencia y paraíso fiscal

Podríamos calificar a la Unión Europea de paraíso fiscal sin miedo a equivocarnos. Multinacionales como Starbucks, Google, Amazon o Apple eluden impuestos millonarios gracias a sus filiales en ciertos países de la Unión Europea, disfrutando de reducciones insoportables del Impuesto de Sociedades. ¿Cómo es esto posible? Lo es gracias a la salvaje competencia fiscal que se practica desde hace años entre países de la UE.

Irlanda, Luxemburgo, Reino Unido (por medio de las islas Bermudas) y otros países de la Unión hacen lo posible por atraer a su fisco a multinacionales, trabajadores cualificados e inversores. Hasta aquí, bien. El problema reside en que están dispuestos a hacerlo a cualquier precio. Estos países minimizan hasta niveles inverosímiles el nivel de imposición fiscal sobre corporaciones, lo que crea una situación de competencia desleal entre países miembros de la misma unión, que si no fiscal, sí lo es económica y monetaria.

Estas multinacionales, por medio de la ingeniería financiera y utilizando los llamados precios de transferencia, polarizan sus beneficios en los países en los que el nivel de imposición es más bajo, consiguiendo evadir de esta forma miles de millones de euros por ejercicio fiscal. La estrategia es sencilla siguiendo el ejemplo de Google, que “factura desde Irlanda los ingresos por publicidad que obtiene en otros mercados, como el español, donde ha declarado pérdidas en los últimos dos ejercicios y apenas ha pagado impuesto de sociedades”, o el de Amazon, que “pese al éxito de su lanzamiento comercial, su filial declaró en 2012 pérdidas contables de 54.329,8 euros, según las cuentas depositadas en el Registro Mercantil“.

Pero hay más ejemplos. La empresa Starbucks ha tenido la bravura de declarar que sólo ha tenido beneficios en Reino Unido en un único ejercicio fiscal desde que hace 15 años se asentara en suelo británico. Posiblemente estas infracciones no se puedan considerar más que inmorales, pero la realidad es que algunas de estas multinacionales tributan en la actualidad hasta sólo el 2% de sus beneficios. Al mismo tiempo, en los países donde estas compañías evaden en la práctica impuestos, se realizan recortes en servicios básicos desmantelando, en definitiva, un sistema de bienestar creado por y para todos.

Creo que una de las reformas pendientes más fundamentales en la UE es la Unión Fiscal. Porque es impresentable que las compañías con más beneficios sean las que menos tributen, y porque la alternativa a las políticas de austeridad pasa precisamente por aumentar los ingresos fiscales del capital, las grandes corporaciones, los que más tienen y los que más contaminan. Necesitamos una Hacienda Pública Europea, con carácter progresivo, capaz de acabar con la competencia fiscal entre los países miembros. Necesitamos que se prohíban definitivamente los paraísos fiscales. Y necesitamos avanzar hacia una armonización fiscal más justa, en definitiva, cuyo máximo exponente no sea eliminar precisamente el tipo incrementado para los bienes de lujo, de evidente carácter redistributivo.

Medidas como estas son fundamentales para convertir la Europa financiera y enviciada en la que nos encontramos en una Europa social, ciudadana, del bienestar, la justicia social y la solidaridad.

En clave nacional o ideológica: El Fondo de Ayuda Europea a los Más Necesitados

Decía en un comentario anterior que las y los parlamentarios del grupo Verdes/ALE se esfuerzan en mantener un posicionamiento común, y no siempre lo consiguen. Un ejemplo de este “fracaso” fue la cuestión de obligatoriedad del Fondo de Ayuda Europea para los Más Necesitados (FEAD), destinado a suministrar alimentos a los que menos tienen por medio de bancos de alimentos y otras organizaciones de ayuda.

La Comisión Europea propuso un Fondo de Ayuda Europea para los Más Necesitados de 2.500 millones de euros en el que estarían obligados a participar todos los países miembros de la UE, cuando el programa de reparto de alimentos que existe hasta ahora dispone de 3.500 millones para repartir entre solo 19 países participantes. Los Verdes/ALE, encabezados por la europarlamentaria holandesa Marije Cornelissen, rechazaron inicialmente la propuesta en el Comité de Empleo y Asuntos Sociales y argumentaron que sería más beneficioso que los estados miembros pudiesen Seguir leyendo En clave nacional o ideológica: El Fondo de Ayuda Europea a los Más Necesitados

La Unión Bancaria: Sin tiempo que perder

Sven Giegold, Philippe Lamberts, Eva Joly y Jean-Paul Besset, miembros del Comité de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo, publicaban a finales del pasado mes un artículo en el periódico francés Le Monde en el que acusaban a la Canciller Merkel de bloquear la adopción tanto de mecanismos comunes de supervisión y de resolución de crisis bancarias, como de mecanismos de armonización de los sistemas de garantía de depósitos, debido, sencillamente, a la proximidad de las elecciones alemanas del mes de septiembre.

Planteaban estos eurodiputados verdes que no hay tiempo que perder ante la urgencia de dar respuesta a la “bomba social” que padece en este momento el continente, y que una movilización masiva de inversión pública y privada, así como la restauración de la confianza en la salubridad y estabilidad de nuestro sistema financiero son fundamentales para dar una solución a la crisis europea en todas sus facetas Seguir leyendo La Unión Bancaria: Sin tiempo que perder